Un Paso de Plata para Nuestro PAdre Jesús con la Cruz al Hombro

UN PASO DE PLATA PARA NUESTRO PADRE JESÚS CON LA CRUZ AL HOMBRO Por Juan Antonio Silva Fernández Doctor en Historia del Arte Las andas procesionales que actualmente preside la imagen de Nuestro Padre Jesús con la Cruz, han sido objeto de diversos cambios y modificaciones a lo largo de su historia. Desde fecha muy cercana a la ejecución de la talla, en la segunda mitad del siglo XVII, el misterio contaba ya al menos con la imagen secundaria de la Santa Mujer Verónica y procesionaba sobre unas andas de las que poco o nada sabemos.Aunque desconocemos los motivos exactos, aquel primitivo paso fue sustituido por unas andas procesionales adquiridas en 1806 por precio de 3000 reales de vellón, a los representantes del gremio de lencería y paños de la ciudad, responsables por aquellos entonces de la Hermandad del Cristo de la Conversión -Montserrat-. Tras su compra hubo de ser restaurado en carpintería, dorado y ornamentación, alcanzando dicha reforma la suma total de 1640 reales . Entre 1834 y 1878 la Hermandad del Valle no pudo realizar su estación de penitencia, posiblemente debido a la falta de recursos económicos. A ello se le suma el hecho de que las andas procesionales del segundo paso, habían alcanzado 1843 en un deploraba estado de conservación . Según las actas del cabildo celebrado el 17 de febrero de 1858, el arquitecto Manuel Portillo había reconocido el hundimiento del almacén donde se guardaban los pasos, ubicado bajo la sala de cabildos donde de la hermandad, que radicada por aquellos entonces en el Convento del Valle. Seguidamente, el carpintero y cofrade de la corporación Antonio Romero, declaró inservible el paso de la Verónica «…añadiendo que mucha parte no podía tener aprovechamiento ni aún para leña por estar totalmente apolillada…», autorizando paralelamente al mayordomo a desmontar y enajenar la leña y los herrajes que pudieran resultar de aquel despropósito . Al menos desde abril de 1875, se perciben intentos de comenzar el camino para recuperar la salida procesional. En este momento se solicitaba a la autoridad eclesiástica la sesión de una parihuela ya deteriorada y en desuso, que había pertenecido a la antigua imagen del Cristo de la Sangre de la Ermita de la Encarnación en Triana . Más tarde, en julio de 1876, se solicitaban unos tableros a la Hermandad del Santo Entierro que habían servido al antiguo paso del triunfo de la Santa Cruz, tras el estreno de las nuevas andas neogóticas en la Semana Santa de aquel año . El adornista y dorador con taller en calle Cuna 73, José de la Peña y Ojeda, sería el encargado de componer tanto el paso de la Coronación como el de la calle de la Amargura, al que acabaría ejecutándole nuevas andas -seguramente por el deterioro de las que habían pertenecido al Cristo de la Sangre- suscribiendo contrato con la hermandad por valor de 10 000 reales el 17 de agosto de 1878 . El paso procesional se completó con la compra de los cuatro candelabros del antiguo misterio alegórico del Dulce Nombre de Jesús de la Hermandad de la Quinta Angustia, que según manifiesta el acta de cabildo celebrado el 11 de mayo de 1879, habían alcanzado la suma de 1500 reales, cantidad que aún se debía al artista José de la Peña . De este modo la Hermandad del Valle reanudaba la salida procesional con el segundo de sus pasos, el Jueves Santo de 1879, tras cuarenta y seis años sin realizar la estación de penitencia. Paso de misterio de Nuestro Padre Jesús con la Cruz al Hombro fotografiado por Lucién Levy, tras su salida de la Iglesia de San Andrés en la Semana Santa de 1892. Puede observarse la canastilla realizada con los tableros ornamentados cedidos por la Hermandad del Santo Entierro y los candelabros adquiridos a la Hermandad de la Quinta Angustia. Estas adaptaciones de piezas reaprovechadas, debieron servir como solución provisional y por ello un lustro mas tarde, el cabildo de oficiales se planteaba ya la necesidad de ir acometiendo la construcción de unas nuevas andas procesionales que sirvieran al Señor con la cruz a cuestas; «…y como esta es / obra que ha de tardar algún tiempo en rea- / lizarse, debían irse presentando dibujos y / presupuesto de ella, debiendo seguir el estilo / de la del paso de la Coronación para que hubie- / re uniformidad, como se acordó, designando- / se para la realización del pensamiento a / los Señores Don José de la Peña, Don Joaquín Díaz, / Don Emilio Pizarro, Don Manuel Cansino y Don / Manuel Marrón, los que aceptaron…» Esta primera intención no debió tomarse muy en serio, y en consecuencia el 13 de enero de 1892 el señor Manuel Marrón, a la sazón Teniente de Hermano Mayor de la Hermandad del Valle, manifestaba nuevamente en cabildo de oficiales, la necesidad de acometer la ejecución de un nuevo paso procesional para el segundo de los pasos; «…puso de manifiesto / la necesidad de hacer nuevo el paso / de la calle de la Amargura y al efecto / presentó a la Junta un dibujo, el / cuál sin perjuicio de lo / que se acuerde en el cabildo general / del próximo lunes 18, dando también / conocimiento de haber adquirido ocho / medallones para el nuevo paso de bastante / mérito…» Tal y como ya adelantaba este testimonio, cinco días después del cabildo de oficiales, el 18 de enero de 1892, se celebraba el cabildo general de hermanos, donde el referido presentaba el dibujo; «La hermandad lo aceptó por unanimidad, / siendo el costo de dicho paso según presupues- / to presentado 6000 pesetas, habiendo de ser el / material de que se componga el de “Plata Rould.”» «Acordose empezar a la mayor brevedad / dicha obra por el artista Don Antonio Rodríguez, / que fue el que presentó el dibujo y presupuesto, / sin que esto diera lugar a que la Herman- / dad suscribiera ningún contrato que le…

El Renacido Palio de la Virgen del Valle

El renacido palio de la virgen del valle. restauración científica para una joya del patrimonio aNTIGÜEDAD Una de las piezas procesionales más importantes de la semana santa barroca hispalense, es el palio bordado en hojilla que cobijó a la imagen de Nuestra Señora de la Antigua, Siete Dolores y Compasión, una de las grandes devociones marianas de nuestra ciudad en la antigüedad.  Su origen se vincula a una donación del rey Felipe III, aunque formalmente parezca obra del último tercio del siglo XVII. A día de hoy es una obra única y singular, nacida en un contexto artístico y cultural muy concreto, del que forman parte las piezas que mostramos en esta sala. Estas son parte de un acervo cultural de nuestro pasado, que nos ha sido legado gracias a su representatividad y uso continuado y al celo con el que han sido tratadas y custodiadas por sus propietarios. IDENTIDAD En 1806, la Archicofradía de la Coronación adquiere por 3100 reales de vellón el palio de la Virgen de la Antigua y Siete Dolores que, con el tiempo, pasará a convertirse en una seña de identidad de la Hermandad.  Se encargó de su restauración, la bordadora Antonia Bazo, camarera del Cristo de la Coronación, que ya en 1799 había realizado un novedoso manto procesional azul turquesa, que vemos en un dibujo preparatorio a color que sirvió de base para la plancha del grabado de 1803, y del que se hicieron 114 láminas para sufragar la restauración del palio. Esta consistió en repasar con nuevos hilos de plata las partes defectuosas del antiguo, añadiéndole el tachonado de estrellas al techo y hacer las bambalinas interiores. En 1878, el canónigo de la Catedral, Manuel Marrón Aguilar, encarga a su costa una nueva intervención sobre el antiguo palio a la bordadora Teresa del Castillo, junto con un nuevo manto granate, una saya azul con decoración de soles y las vestiduras de San Juan y la Magdalena. Con toda probabilidad, el proyectista Antonio del Canto, marido de la bordadora y diputado de Junta en la Hermandad del Valle, se hiciera cargo de los diseños y del enriquecimiento del techo de palio.  Este adquirió su configuración actual, añadiendo una cenefa perimetral que lo circunda, las aureolas que enmarcan los corazones dolorosos, los adornos de los ángulos que contienen los escudos corporativos y la paloma que centra la antigua gloria. Excelencia A finales del siglo XIX, vamos a asistir a la irrupción del regionalismo ligado a la idea de la Exposición Iberoamericana, invadiendo esta, gran parte de las expresiones artísticas hispalenses, transformando la piel de la ciudad y el lenguaje visual de las cofradías.  Este movimiento miró en el esplendoroso pasado artístico de Sevilla, reinterpretando los estilos de épocas pretéritas haciéndolos propios. La Archicofradía de la Coronación, no tuvo que ir muy lejos para encontrar una fuente de inspiración que dotase a la Hermandad de un estilo personal y singular.  La excelencia del diseño de su antiguo palio barroco, una de las reliquias de nuestra semana santa, fue el punto de partida para crear nuevas y exquisitas piezas bordadas. Proyecto de conservación del palio de la Virgen del Valle El palio procesional de la Virgen del Valle, está realizado sobre terciopelo de color burdeos y bordado principalmente en hojillas de plata. En el techo figuran una paloma bordada representando el Espíritu Santo y dieciséis cabezas de querubines de marfil de Eduardo Muñoz.  Desde que se bordase a fines del siglo XVII ha sufrido diversas intervenciones, con sucesivos procesos de pasados a otros terciopelos, así como añadidos de nuevas hojillas y elementos en el bordado, tanto en el techo como en las caídas. La obra es un bien, portador de un gran interés técnico, material y patrimonial que lo individualizan del resto de los palios sevillanos, de hecho, es el más antiguo de los que procesionan en la ciudad.  Confluyen en él una serie de valores como el de uso, su autenticidad, representatividad y el estético. Estado de conservación Las principales alteraciones del techo y bambalinas, eran grandes desgastes y fragilidad del terciopelo, deformaciones, notables lagunas del pelo, significativos cambios cromáticos, corrosión en los elementos bordados y gran cantidad de hilos sueltos y pérdidas que dejaban a la vista los materiales de relleno. Las bambalinas presentaban además en la cara exterior, aplicación de pintura en las lagunas, adhesivos en los bordados, roturas y pérdidas de tejido en zonas perimetrales. Las sucesivas actuaciones sobre estos bordados habían provocado un aumento de los volúmenes que los distorsionaban. Tratamiento 1 En el palio del Valle se han aplicado tratamientos habituales en la conservación textil en este tipo de soporte: microaspiración, limpieza, fijación y reintegración. La limpieza se llevó a cabo de forma química en los bordados en función de la composición de los hilos, así como en los marfiles del techo y la paloma del Espíritu Santo. Se eliminaron restos de adhesivos en las bambalinas, purpurina y depósitos de cera. Una de las operaciones más laboriosas fue la fijación, que ha permitido colocar gran cantidad de hilos de hojilla sueltos según su disposición original. Tratamiento 2 Además de las soluciones sobre la materialidad del bien, dificultadas por la propia naturaleza de los materiales y las técnicas de ejecución de la obra, este proyecto buscó soluciones concretas al problema recurrente de las pérdidas volumétricas del soporte en terciopelos de este tipo de obras. En este caso, el IAPH ha aplicado en este proyecto del Palio del Valle por primera vez una técnica experimental novedosa para la reintegración volumétrica del material constitutivo del terciopelo, gracias a la comprobación científica de estudios de laboratorio para verificar la idoneidad del material y su compatibilidad para su incorporación en la obra.