Santa Espina

...trenzaron una corona de espinas...

 

«Lo desnudaron, lo envolvieron en un manto escarlata, trenzaron una corona de espinos y se la pusieron en la cabeza, y una caña en su mano diestra. Después, burlándose, se arrodillaban ante él y decían: —¡Salve, rey de los judíos!” (Mateo 27, 28-29).

En 1545, Hernán Gutiérrez fiaba a su hijo Juan Gutiérrez Pacheco, en virtud de su testamento, una reliquia de la corona de espinas de Nuestro Señor Jesucristo.

Dicha reliquia le había sido entregada en forma de presente por parte del doctor Torres, que a su vez la había recibido por merced del Papa Sixto. Dicha reliquia era cedida anualmente a la Iglesia de San Martín de Tours para su veneración pública coincidiendo con la Fiesta en honor de la Virgen de la Cinta.

La devoción a la reliquia debió alcanzar una popularidad notable, pues por entonces se va a establecer una cofradía en San Martín con el título de la Coronación de Espinas, que vería sus primeras reglas aprobadas en 1553.

 En dichas reglas ya se establecen como cultos principales una misa los últimos domingos de mes por los hermanos vivos y difuntos; función solemne a celebrar el 15 de agosto a la Santísima Virgen y a la Coronación de Espinas de Nuestro señor Jesucristo; otra función el día de la Candelaria y honras con sermón por los cofrades difuntos, un lunes después del día de su conmemoración, con vigilia la tarde antes. En la tarde del Jueves Santo, tras el oficio, tenía lugar la estación de penitencia.

 

 

Esta cofradía, hasta la fusión definitiva con la cofradía de la Santa Faz en 1590, pasa por San Juan de la Palma, el hospital de San Cosme y San Damián (vulgo de las Bubas), y el inmueble de la calle Santiago donde se fundó el hospital de las Cinco Llagas.

En 1588-1589, la cofradía regresaría a San Martín condicionada por la célebre «reducción de hospitales» de 1587.

El cardenal Dr. Don José María Bueno y Monreal concede en 1964 a la Archicofradía la custodia de la reliquia de la Santa Espina de la Corona de Nuestro Señor, que fue motivo fundacional de la hermandad de la Coronación.

En la iglesia del Santo Ángel, el propio prelado en persona entregó a la Hermandad dicha reliquia el 19 de marzo de 1965.

El mismo día se produjo el acto de veneración de la reliquia por parte de los hermanos y fieles, tras la recepción del bendito relicario por parte del Prior del Santo Ángel, que en aquellos tiempos era Fray Ismael de Santa Teresita.

Actualmente, nuestra Archicofradía mantiene el culto a la reliquia de la Santa Espina celebrando solemne función religiosa en su honor en el mes de mayo, además de integrarla en el cortejo procesional de la estación de penitencia del Jueves Santo.

Desde 1996 hasta nuestros días preside el paso del Santísimo Cristo de la Coronación de Espinas siendo portada por cuatro hermanos acólitos en unas andas recubiertas de terciopelo burdeos, salpicadas con flores de lis y en ambos centros de las andas escudos bordados de la corona de espinas y la caña.

Anteriormente, durante los años 80 y 90, el relicario con la Santa Espina iba situado en el frontal del paso de nuestro Amantísimo Titular popularmente conocido como “los espejitos” cada Jueves Santo.

 

 

 

De la misma forma, es venerada por todos los hermanos de esta Archicofradía al término de la Función en honor del Santísimo Cristo de la Coronación de Espinas, en el mes de noviembre.

 

 

 

 

La reliquia recibe culto en un ostensorio, obra de Manuel Seco Velasco en 1977. La pieza de aspecto muy suntuoso, mide 67 cms. de altura y 25 cms. de diámetro de base, está realizada en oro y plata con adorno de marfil, perlas, diamantes y esmeraldas, y joyas superpuestas entre las que podemos ver anillos, zarcillos y pasadores masculinos.

Se trata de una obra inspirada en las custodias portátiles, u ostensorios, de la segunda mitad siglo XVI, componiéndose de una base lobulada que soporta un astil rematado por un doble templete cuadrado sostenido por columnas, de aspecto bastante aéreo, en cuyo interior se ha colocado la reliquia. 

De los ángulos inferiores del templete mayor cuelgan cuatro campanillas, mientras que en los superiores se han colocado cuatro figuras angélicas de marfil que portan los símbolos de la crucifixión, y enmarcan una pequeña crestería en la que podemos ver el escudo de la Hermandad y una medalla con la efigie de la Virgen.