SEDE CANÓNICA

Antecedentes. Sede Canónica de la Primitiva Archicofradía.

La Iglesia de la Anunciación, sita en la Calle Laraña s/n, constituye uno de los edificios renacentistas más destacables de la segunda mitad del siglo XVI en la ciudad de Sevilla.

Se trata de la antigua iglesia de la Casa Profesa de la Compañía de Jesús, fundada en 1565, donde residirían los jesuitas hasta su expulsión en 1767 por Real Pragmática Sanción de Carlos III. En 1771 se cede el edificio de la antigua casa profesa a la Universidad de Sevilla y la iglesia colindante pasa a ser usada como lugar de celebración de los actos solemnes de tipo académico. 

Cuando, por motivos de espacio, la Universidad se traslada al edificio de la Real Fábrica de Tabacos, inaugurada como sede del Rectorado en 1951, el edificio de la calle Laraña y la iglesia caen en absoluto abandono, llegando posteriormente a su cierre, siendo incluso objeto de un largo pleito con la Compañía de Jesús que reclamaba su reintegro, cuestión que le fue concedida en la sentencia de primera instancia, posteriormente revocada por el Tribunal Supremo en 1970. 

En este tiempo, el titular del inmueble es el Estado Español, en concreto por medio del Ministerio de Educación y Ciencia, que además posteriormente le asignó la categoría de Templo Museo, filial del de Bellas Artes de Sevilla, para evitar cualquier futura reclamación de los jesuitas sobre los bienes patrimoniales que contenía.

En este contexto es cuando, por medio de la Dirección General de Bellas Artes, con Don Florentino Pérez Embid a la cabeza, el Ministerio de Educación y Ciencia cede la iglesia de la Anunciación a la Hermandad de El Valle, por Orden Ministerial de 2 de febrero de 1970, para “instalarse y contribuir al culto que habitualmente ha de ofrecerse en el templo…”.

Así las cosas, el día 20 de marzo de 1970, Viernes de Dolores, la Hermandad realiza el traslado de sus Sagrados Titulares a la iglesia de la Anunciación, donde queda definitivamente establecida, una vez obtenidas las debidas autorizaciones de la Autoridad Eclesiástica, para constituir su Sede Canónica.

En unión a otras obras que se acometen por parte de la misma Dirección General de Bellas Artes, en el abandonado templo, la Hermandad, por medio de aportaciones económicas de los hermanos, sufraga y ejecuta las obras necesarias, entre otras muchas, la de adaptación del que será el altar de sus Titulares tal como lo conocemos en la actualidad. Desde entonces la hermandad mantiene el culto para el que fue concebido el Templo, tal como contempla su título de cesión, y sufraga con sus propios fondos lo necesario para ello. 

El edificio contiguo que fue la antigua casa profesa, vacío desde que lo abandonara la universidad, es sometido a una integral remodelación para albergar a la Escuela Superior de Bellas Artes “Santa Isabel de Hungría”, que fue integrada posteriormente por Decreto 3422/1973, de 21 de diciembre, a la universidad de Sevilla, por lo que dicha universidad, en junio de 1974 solicitó al Ministerio la adscripción de la iglesia, al reintegrarse el edificio contiguo de la calle Laraña a destino universitario y para la celebración de las aperturas de curso y grandes ceremonias universitarias.

La iglesia de la Anunciación. Configuración del edificio

La Iglesia de la Anunciación, sita en la Calle Laraña s/n, constituye uno de los edificios renacentistas más destacables de la segunda mitad del siglo XVI en la ciudad de Sevilla.
 
El diseño corrió a cargo del jesuita Bartolomé de Bustamante y del por aquel entonces maestro mayor de la Catedral, D. Hernán Ruiz II. Su construcción comenzó en 1565 y su definitiva apertura y consagración, bajo título de La Encarnación, tuvo lugar en marzo de 1579. Su construcción duró por tanto catorce años y fue íntegramente sufragada por las limosnas de los fieles.
 
El exterior de la Iglesia consta de una portada de gran valor, compuesta por dos cuerpos superpuestos, uno inferior que consta de un gran arco de medio punto y dos hornacinas a sus lados, y otro superior que consta de tres hornacinas completadas con una imagen de la Virgen con el Niño (obra de Juan Bautista Vázquez «El Viejo”) y dos imágenes dieciochescas de San Rafael y San José.
El templo posee planta de cruz latina, con una sola nave, coro a los pies y presbiterio sobre cinco gradas. Dicha nave se sostiene mediante pilastras adosadas a los muros, generando arcos fajones que sostienen las bóvedas vaídas, de medio cañón y la gran bóveda central completada con casetones.
 
Al fondo del presbiterio se levanta el imponente retablo mayor, obra del jesuíta Alonso de Matías en madera de Flandes, culminado en 1606. El dorado corresponde a Gaspar Regis. Se completa con lienzos de gran valía: uno central en el ático con el motivo de la Anunciación (Antonio Mohedano, 1604), y otro central en el cuerpo con el motivo de la Circuncisión (Juan de Roelas). Completan el retablo en el cuerpo izquierdo el lienzo de la Epifanía (atribuido a Gerolamo Lucente da Correggio) y en el derecho el lienzo de la Adoración de los Pastores, también de Juan de Roelas.
En el crucero del lado del Evangelio se sitúa el retablo de la Archicofradía del Valle, realizado entre 1836 y 1842, posteriormente intervenido y reacondicionado por la Hermandad en 1970, presidido por Nuestra Señora del Valle. Presiden ambos lados del cuerpo central las imágenes del Santísimo Cristo de la Coronación de Espinas y Nuestro Padre Jesús con la Cruz al Hombro.
 
En el crucero de la Epístola se encuentra el retablo de la Inmaculada Concepción, de interesante composición, pues está formado por un gran arco que encierra un segundo retablo. Juan Bautista Vázquez realizó este último retablo. Entre 1580 y 1584. El arco de los cuerpos laterales es del siglo XVII. A los lados encontramos las imágenes de San Antón, San Roque, las santas Justa y Rufina, San Sebastián, San Nicolás y San Juan Bautista y Evangelista. El gran arco se encuentra cobijado por el conjunto escultórico de Santa Ana, la Virgen y el Niño, de Bautista Vázquez y a sus lados las imágenes de San Joaquín, Santa Ana, San Francisco y San Pedro. Preside con rotundidad el retablo la imagen de la Inmaculada Concepción, cercana a la escuela de Martínez Montañés.
De igual interés es el retablo dedicado a San Juan Bautista, situado en el muro de la epístola. Dicho retablo fue adquirido por el estado español en 1972 y trasladado desde el convento de Santa María del Socorro hasta la iglesia de la Anunciación, donde quedó en depósito. Los relieves son obra documentada de Juan Martínez Montañés y la policromía y pinturas del mismo corresponden a Juan de Uceda.
 
Enfrentado a él, en el muro del Evangelio, se encuentra el Retablo de la Virgen de la Leche o Virgen de Belén, atribuido al maestro Marcelo Coffermans, procedente de Amberes, a mediados del siglo XVI. Dicho retablo cobijaba distintas reliquias hasta que fue completado con pinturas laterales en el siglo XIX.