Niño Jesús

Dulzura y gravedad...

Además de las Imágenes Titulares, la Archicofradía posee un bello Niño Jesús de especial devoción entre sus hermanos y que cada 2 de enero recorre, en una bella procesión, las calles de nuestra ciudad. Esta Imagen fue donada a la Hermandad por Joaquín Díaz Jara en memoria de doña Blanca Debas, como consta en el acta del día 10 de marzo de 1971, donde se especifica que «se había donado una talla del Niño Jesús de 95 cm, de autor desconocido, pero de buena factura y que ya está colocado en la capilla, expuesto al culto». Se trata de una escultura de madera policromada que actualmente se viste con varias indumentarias y túnicas según las épocas y la liturgia del año. Es una magnífica abra «de un anónimo escultor sevillano muy próxima a los hermanos Ribas o de su círculo o colaboradores como Alonso Martínez, por lo que deben cuadrarse cronológicamente en la segunda mitad del siglo XVII.

El Divino Niño se muestra erguido con su cuerpo desnudo y
con un marcado y elegante «contrapposto» al adelantar la pierna izquierda, cuya rodilla flexiona ligeramente, dotando a la figura de un movimiento sinuoso de gran belleza. Con la mano diestra bendice mientras que con la izquierda suele portar una cruz.

La cabellera está formada por una melena que se dispone a base de mechones de pelo lacio, que se rizan y se vuelven hacia arriba en las puntas, teniendo en la zona superior de la cabeza un alto copete y caída del flequillo en forma de uña hacia su lado izquierdo y enmarcando el rostro tiene dos bucles vueltos también hacia arriba que  compensan el volumen de la cabeza con la zona superior de la misma. 

Su rostro ovalado y muy expresivo presenta frente grande y abultada, los ojos de iris claros son pintados sobre la propia madera y reflejan mirada melancólica, estos se coronan por cejan poco arqueadas; la nariz es fina y pequeña siendo las mejillas muy redondeadas con cierta papada.

En resumen, su cara transmite como decía nuestro recordado hermano D. Antonio de la Banda y Vargas: «dulzura y gravedad”.

 

Se alza sobre una peana, que adquiere la forma de un círculo de nubes, quedando tachonada por tres cabezas aladas de querubines. La imagen posee un gran movimiento y desenfado, creando un rompimiento de frontalidad y gracia d elementos curvos. 

La iconografía del Niño Dios fue tratado en Sevilla desde Jerónimo Hernández a Montañés, llegando al pleno barroco con las líneas sinuosas de Alonso Cano y el  dinamismo de José de Arce, pero la autoría de este Niño Jesús se debe probablemente a la intervención del taller de los Ribas. 

Representado tanto por el estilo de Felipe como por la estética de Francisco Dionisio, pues por su actitud de bendecir y movimiento de piernas en tallas de Niño Jesús desnudos como el que nos ocupa o vestidos ricamente en la talla, sin características propias de estos escultores y sobre todo por la peana de bues y querubines que al igual que el lema de la Inmaculada hace referencia a la realiza del Niño Dios, sosteniendo por un trono de tres cabezas de angelotes que pueden significar también por su número de tres la Trinidad.

En consecuencia, por su iconografía y por su morfología el modelo de este Niño Jesús, sobre todo por sus facciones de la cabeza y por su movimiento del cuerpo deriva como tantos otros del inigualable Niño de la Sacramental de la Hermandad de San Juan de la Palma de Sevilla, fechado en el año 1644 y documentado por Francisco Dionisio de Ribas.

 

 

Desde 1978 la procesión del Niño Jesús reúne a los hermanos más jóvenes de la Archicofradía y sus familiares en un ambiente entrañable y muy navideño. Tras más de dos décadas realizando dicha procesión por el interior el templo de la Anunciación, en enero de 2009 la Hermandad recupera la salida por las calles de la ciudad.

En los dos primeros años de esta recuperación las andas fueron cedidas gentilmente por la Hermandad de Madre de Dios del Rosario del barrio de Triana, patrona de los capataces y costaleros de Sevilla, compuestas por faldón burdeos y una canastilla de metal plateada. Tras estos dos años, la Hermandad ejecuta un nuevo paso con una canastilla realizada en madera dorada, sin trabajo de talla y de líneas rectas, con una ornamentación pictórica diseñada y ejecutada por D. José Asián.

 

 

Fotos de Jaime Rodríguez

 

 

 

En el año 2023 estrena un nuevo paso compuesto por parihuela, peana y llamador diseñados y ejecutados por D. Juan González, con reminiscencias renacentistas, que le otorga a la imagen del Niño Jesús un sabor, estilo y presencia sin igual. 

Cuatro cartelas labradas con el escudo de Hermandad y el anagrama JHS, en la parte frontal y trasera, componen la moldura a modo de canastilla realizada en metal en su color. En cuanto a los faldones, compuestos de tela de brocados de seda de dos colores, rojo y blanco, poseen líneas definidas y ejecutadas con galones dorados y flecos en este mismo color.

 

 

 

Fotos de Jaime Rodríguez