Fusión de la Hermandades. Siglos XVII y XVIII

El 7 de abril de 1590, la autoridad eclesiástica aprobó el concierto de fusión entre la Hermandad de la Santa Verónica y Nuestra Señora del Valle y la Hermandad de la Coronación de Cristo. La nueva Hermandad de la Coronación y Nuestra Señora del Valle y Santa Verónica se instauran en el Convento del Valle.

A partir de 1592 comienza a sacar tres pasos en la Estación de Penitencia, que efectuaba el Jueves Santo del siguiente modo: Primero la manguilla, a la que seguían los dos estandartes y el paso de la Coronación. A continuación el Senatus, la Cruz del Sudario portada por un religioso lego, la representación de la Comunidad y el paso de la Verónica. Por último, el Simpecado, la Cruz Parroquial y el paso de la Virgen.

En el Sínodo Diocesano de 1604, el Cardenal Niño de Guevara instituye el Cabildo de Horas de Salida. A partir de este Sínodo, la Autoridad Eclesiástica ordena que todas las hermandades de Sevilla hagan estación de penitencia a la Santa Iglesia Catedral, a excepción de las hermandades de Triana, que lo harán a la parroquia de Santa Ana.

Como consecuencia de los alborotos callejeros que se venían originando durante la Semana Santa, el Arzobispo Castro de Quiñones decreta en 1623 la reducción del número de cofradías. A los solos efectos de realizar la estación de penitencia, la Cofradía de la Coronación y Nuestra Señora del Valle se une con la Hermandad de la Estación de la Cruz y con la Hermandad de las Virtudes.

El Papa Urbano VIII autoriza en 1626 que el símbolo de la Vara de Hermano Mayor represente en la procesión a la autoridad de la Iglesia.

En torno a 1627 se realiza la imagen de Nuestra Señora del Valle, atribuida por muchos al imaginero cordobés Juan de Mesa.

El Presidente del Consejo de Castilla ordena en 1650 que los cofrades que procesionen en la Semana Santa vayan vestidos de nazarenos pero con el rostro descubierto.

 

En el año de 1687 el maestro Agustín de Perea talla el Cristo de la Coronación de Espinas, y sabemos que en ese mismo año la Hermandad ya disponía de la imagen de Nuestro Padre Jesús con la Cruz al Hombro. Al siguiente año la corporación procesiona con mucho lucimiento llevando doscientas hachas y cincuenta hermanos con cruces.

En 1697 la Hermandad adquiere una nueva capilla en el Convento del Valle que había pertenecido a la cofradía del Gran Poder.

El gremio de Maestros Cereros tuvo un papel fundamental en la cofradía. En Cabildo de 16 de octubre de 1710 se acuerda que ningún cerero puede abrir tienda en Sevilla si antes no se ha recibido como hermano en la cofradía.

El Rey Felipe V presencia las procesiones del Jueves Santo de 1729 desde una tribuna colocada en el altar mayor de la Catedral de Sevilla.

El terremoto de 1755 produjo graves desperfectos en la capilla que la Hermandad disponía en el Convento del Valle. Tras las reparaciones, ampliación y reforma de una nueva capilla en 1759 y la aprobación de las nuevas Reglas de 1768, la Hermandad reanuda la celebración de la estación de penitencia, que mantiene el Jueves Santo.

En 1777 el Arzobispo de Sevilla Francisco Delgado Venegas, miembro del Consejo del Rey Carlos III, publicó un edicto en el que se prohibía la participación de disciplinantes y empalados en las procesiones de Semana Santa.

A finales de este siglo se implanta la Cruz de Guía en la cabeza de las procesiones.

Siendo Hermano Mayor el doctor Antonio de Mena y Ojeda , el 8 de abril de 1799 se aprueban nuevas Reglas.